Esta modalidad deportiva consiste en bajar el curso del río en una embarcación neumática de forma alargada y con capacidad para cuatro o cinco personas.

A diferencia del rafting, los tripulantes van situados uno detrás de otro y no llevan ningún tipo de sujeción. La única forma de evitar el chapuzón es mantener el equilibrio en la barca y remar de forma coordinada, siguiendo las instrucciones del monitor.

La emoción y los sobresaltos están garantizados por todo el recorrido, más aún cuando le añadimos la dificultad de la inestabilidad.

Se realiza un tramo de 14 km (Llavorsí-Rialp) y, al igual que en el rafting, es imprescindible saber nadar.  

Esta actividad tiene un precio de 46 € por persona.